Lacoste se reinventa: cuando el cocodrilo cambia de piel

Pocas marcas cargan con un emblema tan inamovible como Lacoste. Por eso su nueva identidad visual, desarrollada junto a Commission Studio, es más que un lavado de cara: es un ejercicio de equilibrismo. El reto no era dibujar otro cocodrilo, sino construir el sistema —tipografía, retícula, jerarquías— capaz de sostenerlo en un ecosistema digital que cambia de formato cada segundo.

La operación encaja con la corriente que domina el diseño de 2026: identidades flexibles, vivas, que se adaptan al contexto sin diluir su núcleo. La marca deja de ser un punto fijo para volverse ecosistema, con tipografías que respiran y composiciones de raíz editorial. La estética de revista, con sus retículas claras y su jerarquía firme, vuelve a marcar el tono.
El riesgo es evidente: tocar un clásico siempre molesta a alguien. Pero un emblema que no evoluciona se fosiliza. La apuesta de Lacoste sugiere que la verdadera modernidad no está en romper con el pasado, sino en darle un andamiaje contemporáneo donde seguir respirando.
Referencias: Creative Review
Imagen destacada: boutique Lacoste, Royal City, Hà Nội, vía Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).